“¡Pita otro penalti ahora!”, le gritó Carvajal al árbitro del Barça-Madrid en la Supercopa el domingo; se había fajado con todos, se había encarado también con compañeros de selección. El lateral pasa por ser uno de los elementos más reconocibles en la plantilla del madridismo de cuna, el ADN blanco enrabietado y ganador de siempre.
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