El Teresa Herrera de 1966 fue sonado. Lo jugaron, a partido único, el Depor, recién reascendido a Primera (eran sus años de ‘equipo ascensor’) y el Madrid, campeón de Europa con sus ye-yés. La perla del Madrid era Amancio, coruñés, hecho jugador en el propio Dépor. Los aficionados coruñeses estaban viviendo sus éxitos en el Madrid y en la Selección como propios.
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