Ayer, en el distrito 19 de Londres, las ardillas trepaban y observaban desde las alturas la interminable hilera de personas que caminaban a primera hora de la mañana en procesión, con la esperanza de pescar alguna entrada en la litúrgica Queue, que implica acampar o bien madrugar. Mientras en la campiña la gente amenizaba la espera como podía, David Ferrer se batía a primera hora con el belga Steve Darcis, que le duró al español solo18 minutos por una lesión. El español le vencía ya por 3-0 y se mostraba feliz de lograr el acceso a la tercera ronda, pero ante los periodistas bromeaba: “Voy a tener que ir a entrenar una hora con Paco [Fogués, su entrenador], porque si no…”.
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