Dicen, no sin razón, que Stan Wawrinka (Lausana, 32 años) no está, que se dispersa demasiado y que juega solo a la carta, cuando le apetece y el reto es lo suficientemente importante como para que el suizo estire las piernas y se desperece. Ocurre que Stanimal, como se le conoce por la violencia de sus tiros, adquirió con la treintenta esa maravillosa virtud de estar sin estar, o más de bien de aparecer cuando le da la gana, cuando la ocasión lo merece de verdad y delante hay la posibilidad de darle una muesca a la historia. El resto lo aborrece.
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