Ya eran amigos desde hace tiempo. Pero desde que Sete Gibernau, expiloto, dos veces subcampeón de MotoGP, ejerce su tutela en los circuitos Dani Pedrosa (Sabadell, Barcelona; 31 años) es como un libro abierto. De psicología. El entrenamiento mental tiene ahora la misma importancia que el físico. En Montmeló, donde se ha subido al podio los últimos cinco años y hoy saldrá desde la xx posición de la parrilla (14.00, Movistar MotoGP), aspira a reencontrarse con el piloto que deslumbró en Jerez o Le Mans con una Honda con la que hasta hoy parece llevarse mejor que su compañero, el campeón del mundo Marc Márquez.
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