Después del éxito, del décimo gran golpe en París y de unos días de asueto en las aguas de Ibiza y Formentera, a bordo de su Beethoven, Rafael Nadal regresó al campo de trabajo. Y lo hizo en las instalaciones del Tennis Country Club de Santa Ponça (Calvià), donde a lo largo de esta semana preparará su desembarco en Wimbledon y donde se reencontró con la sensación de pelotear sobre la hierba, algo que no experimentaba desde hacía prácticamente dos años.
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