Para todos aquellos que dicen que en Francia no se le quiere a Rafael Nadal, convendría que se diesen un paseo por Roland Garros y asistiesen a una las clásicas presentaciones que hace el speaker francés. Uno a uno, va recitando cada uno de los títulos del balear en París y los decibelios se van incrementado hasta el clímax final, que coincide cuando el locutor dice el nombre del tenista. Y este domingo, en la pista Suzanne Lenglen, el sonido fue atronador.
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