Durante la fiesta madridista para celebrar el doblete, hubo cámaras que llegaron donde ningún periodista tiene acceso. Desde el avión que trajo al equipo desde Cardiff hasta el autobús que los hizo desfilar por las calles de Madrid la sede de la Comunidad al Bernabéu, el Ayuntamiento y la Cibeles. Estos testigos privilegiados son las cámaras de los dispositivos móviles de los futbolistas y aficionados, que difundieron por las redes sociales los entresijos de la euforia blanca tras lograr la duodécima Copa de Europa.
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