Jorge Molina es el delantero perfecto para la Segunda División. Sus movimientos y clase resultan letales, temporada a temporada, en una categoría donde marca la diferencia de manera continua. Lo ha hecho muchos años en el Betis y ahora lo hace en el Getafe. Molina, con 22 goles este año, había noqueado al Huesca con dos tantos en el segundo tiempo. El equipo de Bordalás tenía el pase a la final por el ascenso en el bolsillo, pero jugó muy mal los últimos minutos del encuentro. Quizás no contara con el enorme corazón de un equipo que no se rindió y que en el alargue empató por mediación del veterano Camacho, un clásico del Huesca. El Getafe parte con ventaja para la vuelta, pero no puede fiarse. Fue superado en el primer tiempo y, aunque jugó una buena segunda parte, se le fue el encuentro en el tramo final cuando se supone que es un equipo con experiencia y oficio. No lo demostró ante un rival muy emotivo.
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