Era una carrera en la que mandaría la inteligencia. La estrategia. Cuándo atacar. Cuándo reservarse. Cómo pilotar, tan fino como fuera posible. Cuidar los neumáticos sería crucial. En una pista con tan poco agarre como la de Montmeló y en una jornada tan calurosa como la que se vivió en el Circuit de Barcelona-Cataluña la elección de neumáticos ayudaría a explicar la carrera y la pericia de los pilotos con el manejo del gas decidiría el resultado final. Claro que los hubo, también, que ni siquiera tuvieron opciones de trabajarse la carrera, de tan pocas sensaciones como les ofrecían los neumáticos Michelin en este gran premio.
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