Llega la tarde a París y Carlos Moyà (Palma de Mallorca, 40 años) se sienta a departir en la zona reservada a los tenistas. Está relajado, bronceado y luce barba de tres días. Camina en chancletas, después de compartir mesa junto a todo el equipo de Rafael Nadal y de jugar una partida al parchís. “Si no, esto se hace un poco largo”, tercia un par de minutos antes el fisioterapeuta Rafael Maymó. Previamente se despide con un apretón de manos Nadal, rumbo al céntrico hotel en el que se aloja; también su tío Toni y su padre Sebastià. Por la mañana, el ganador de 14 grandes se ha exprimido al máximo en la pista 4 y solo unos metros más allá, en la 5, Dominic Thiem apuraba su puesta a punto para las semifinal que disputan hoy (no antes de las 15.30, Cuatro y Eurosport) en la hermosa central de Roland Garros.
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