“Mi padre se vio atrapado entre la ciudad, que quería, la Federación, que no dejaba, y el Valencia, que no podía. Lo pasó fatal”. El que así habla es Luis Casanova Iranzo, hijo de Luis Casanova Giner, que fuera mítico presidente del Valencia, que en el verano de 1952 pasó un muy mal trago. El filial, Mestalla, ganó el derecho a subir a Primera, pero el ascenso no pudo consumarse.
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