Zinedine Zidane no es hombre de dejarse ir. Al menos no antes de tiempo. Entre las muchas imágenes que dejó el partido hay una del técnico francés con la cara desencajada gritando como un poseso en la celebración de uno de los goles de Cristiano Ronaldo. “Es único”, dijo después en la sala de prensa, a la que acudió sí satisfecho por el partido de su equipo, pero con el temple habitual. Sonreía con los ojos.
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