La jornada en la Caja Mágica había dejado destellos, como el hermoso gesto de David Ferrer hacia uno de los fallecidos este último domingo en un atropello a unos ciclistas. Jugó con un crespón negro el alicantino, remontó a base de casta (2-6, 7-6 y 6-4 a Mikhail Kukushkin) y recordó con una firma en una de las cámaras a su amigo “Edu, DEP”. Durante ese mismo partido, el barcelonista Gerard Piqué se llevó algunos pitos y escuchó varios “¡Hala Madrid!”, y antes, a mediodía, Rafael Nadal había llamado a la mesura he intentado rebajar el clima de euforia que le rodea a tres semanas de París: “No nos volvamos locos: lo de antes no era tan malo y lo de ahora tampoco es tan bueno”.
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