Por las bravas, ganó Nadal. Solventó el mallorquín uno de esos pulsos enrevesados y exigentes, el que le propuso el diabólico Fabio Fognini para comenzar su andadura en Madrid. El italiano casi siempre le plantea guerra y esta vez tampoco fue una excepción, pero terminó inclinándose por 7-6, 3-6 y 6-4 (2h 57m). Sin jugar bien, el de Manacor resolvió un partido duro y trabado, sumamente incómodo, y se medirá en los octavos al australiano Nick Kyrgios.
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