La primera jugada del Manchester United en la vuelta de la semifinal de Liga Europa que disputó contra el Celta en Old Trafford fue un pase de 60 metros de Blind a Fellaini. El balón atravesó en diagonal medio campo sobrevolando la hierba a unos cuantos metros de altura. Abajo, mirando la bola pasar como quien contempla un cometa, el jugador más caro de la historia del fútbol caminó en puntas de pie con un garbo incomparable. Nadie tiene más swing que Paul Pogba. Si no fuese tan elegante al aficionado medio le costaría trabajo identificar el valor excepcional que atesora. Esta temporada su juego se ha difuminado bajo una nube de pelotazos. La inminencia de la final que le enfrentará al Ajax en Estocolmo (20:45, BeIn Sports) le sitúa en el gigantesco foco de atención que él mismo contribuyó a crear.
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