No respira tranquilo nunca el Real Madrid, que estará en Cardiff el próximo 3 de junio para jugar su tercera final en cuatro años, después de pegarse un buen susto. A los aficionados más taquicárdicos deberían entregarles una bolsa de tila antes de cada partido junto a la bufanda y a los pins. Incluso a los que no acuden al estadio y lo siguen desde casa. En el Vicente Calderón, en el último partido europeo de la historia en el feudo rojiblanco, la vuelta de las semifinales de Champions empezó como una pesadilla para el equipo de Zinedine Zidane.
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