El ciclismo es el deporte más democrático. Como si cualquiera con una entrada al Bernabéu o al Camp Nou pudiera saltar al césped al pelotear antes de un Clásico, cualquier aficionado al ciclismo puede ascender en bicicleta el puerto de montaña por el que minutos después sus campeones más admirados se jugarán el Tour o la Vuelta. De la misma manera, recíprocamente, cualquier ciclista que se entrena, hasta el mejor del mundo, comparte con el aficionado anónimo que se pasea en bicicleta los mismos peligros en la carretera, donde no goza de ninguna protección por ser quien es. Ni siquiera Chris Froome.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2q0izsz
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire