No es novedad últimamente, pero este miércoles, en su puesta de largo en el torneo y como defensor del título en Madrid, Novak Djokovic volvió a estar contra las cuerdas. Sufrió Nole, otra vez. Lo dicho, ha dejado de ser noticia esa angustia y ese rostro torcido, pero sí algo que continúa impactando y mucho, porque no se puede entender la tremenda descomprensión del serbio. Al final, esta vez salió del apuro, pero Nicolás Almagro lo tuvo ahí, arrinconado, a prácticamente un empujón de que volviera a caer por el precipicio.
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