Nada ha perdido el Celta, que ya remontó este año una eliminatoria en Ucrania que se había puesto en ventaja para el Shakhtar tras mínima victoria en Balaídos, pero se aboca a un más difícil todavía, a buscar la final de Estocolmo en el sacrosanto Old Trafford contra el Manchester United. El equipo que adiestra Mourinho mereció ganar en la ida de las semifinales de la Europa League y lo hizo con un gol de Rashford, el más joven abanderado de un grupo de futbolistas pletóricos en el aspecto físico. Mourinho guardó la seda en el banquillo, a Mata, Carrick o incluso a Rooney y dominó en Vigo con un grupo conformado por varios futbolistas que por fisonomía podrían ejercer como sus guardaespaldas. Ocurre que además juegan bastante bien al fútbol, quizás algo menos del precio en el que están tasados, pero suficiente como para dominar al dignísimo y meritorio Celta, que no deja de ser un novato en la azotea continental.
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