Nunca entro en el dichoso debate, por principios. Tratar de equiparar a Cristiano Ronaldo con Leo Messi me parece tan absurdo que cuando alguien me plantea la cuestión finjo no hablar castellano, un repentino cólico intestinal, catalepsia… Cualquier cosa que se me ocurra con tal de no embestir el engaño y contribuir, de algún modo, a perpetuar tan ridícula porfía. Es una costumbre que, por otro lado, me ha costado no pocos disgustos. Adoptar esta postura conlleva la insinuación de ciertas taras mentales en tu interlocutor o auto elevarse a un plano de superioridad moral bastante desagradable, una actitud poco aconsejable y muy peligrosa pues comienza uno dando por sentada la supremacía futbolística de Messi y termina coreando el “Bódalo, preso político” en Vistalegre.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2p8m1NH
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire