Fernando Alonso es un fenómeno tanto detrás de un volante como delante de un micrófono. Los dos títulos de campeón del mundo de Fórmula 1 que logró en 2005 y 2006, desbancando a un mito como Michael Schumacher y cuando competía con Renault, le acreditan como uno de los mejores pilotos contemporáneos del certamen, por más que vaya por detrás de pilotos como Sebastian Vettel o Lewis Hamilton. Al mismo tiempo, sus comparecencias ante los medios de comunicación permiten colgarle la etiqueta de genio de la prestidigitación. Solo así puede verse a alguien que es capaz de declarar su total compromiso con McLaren, y menos de tres meses después asegurar que está completamente abierto a negociar con cualquier escudería que se acerque a él de cara al curso que viene.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2q5NTpR
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire