Exigido a vencer para no dar por perdida una Liga que se le escurre antes de tiempo, sabedor también de que el Madrid sacó el látigo en Gijón a última hora para firmar otro triunfo, el Barça se presentó sumido en la incertidumbre frente a una Real Sociedad que en Anoeta y también en el Camp Nou explicó que sabe jugar con los pies tanto como el rival. Una constatación de lo que se han encontrado en Europa los azulgrana, que transitan por la montaña rusa de las debacles como en París y Turín, y que se aferran con escepticismo a la magia del Camp Nou cuando probablemente ya se haya agotado.
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