No quiere saber nada el Espanyol con la tierra de nadie en la Liga. Quique Sánchez Flores se había puesto de los nervios cuando se le insinuó que sus muchachos ya se habían olvidado de Europa, tras caer ante el Athletic en Bilbao. Pero el cuadro blanquiazul se enciende en Cornellà, lo volvió a hacer este sábado ante el Alavés. Arrancó con todo el equipo de Pellegrino, dispuesto a comerse al Espanyol. Fue un suspiro. El cuadro de Vitoria se durmió y lo aprovechó el cuadro blanquiazul que ha montado un fortín en Cornellà y sumó el octavo triunfo de la campaña en su casa.
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