"¡Hola!”, soltó Dani Alves, ataviado con unas gafas de sol y con su sonrisa habitual al pisar la sala de prensa del Camp Nou, contento de estar de nuevo en la que durante ocho años fue su casa. Aunque sabe que ya no es su club como tampoco es azulgrana la camiseta que llevará mañana. “Ahora represento otros colores y desde el momento en que entre en el Camp Nou, esa parte se quedará guardada en un rinconcito especial. Es duro y difícil porque tengo sentimientos y eso se echa de menos, pero no me arrepiento de lo que hago”, convino.
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