Con noventa minutos de congoja y una prórroga recreativa, el Madrid despachó al Bayern tras un partido de mucho linaje. Un encuentro de centuriones, con muchas aristas y siempre en combustión. De aquellos que no admiten parpadeos. Hasta que prendió Cristiano no hubo forma de que se fundiera el cuadro alemán, al frente en muchas fases de la noche, y pagano de un exceso de Vidal, expulsado poco antes del tiempo de prolongación. Periodo en el que emergió CR, autor de la primera igualada, con dos goles, el primero en claro fuera de juego y el otro al menos dudoso. El árbitro y sus camaradas no pusieron el mismo celo que en el penalti castigado previamente a Casemiro. Una noche con fútbol en combustión y jugadas para el debate que se cerró con cordialidad entre dos clubes tan titánicos como Madrid y Bayern. Sus duelos no son de teloneros, como se advirtió desde el soplo inicial.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2oqmUkm
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire