En su idilio con la épica y el cronómetro Sergio Llull decidió el clásico con otro lanzamiento demoledor sobre la bocina. Faltaban seis segundos para finalizar el partido cuando el rey del funámbulo cogió el balón para rendir al Barça con una parábola imposible. Con 16 puntos y siete asistencias el base menorquín resolvió un duelo claustrofóbico en el que el conjunto de Bartzokas desmintió sus achaques a base de defensa y orgullo. Pero no le bastó a los azulgrana con la actuación de Tomic y Perperoglou. La bestia viste de blanco y se llama Llull.
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