Al Barça le ha dado un ataque de locura, como si tuviera que marcar seis goles cada partido, embrujado todavía por su remonte contra el PSG. La excitación es máxima en el Camp Nou, una sensación extraña en un equipo que pisó la cima del mundo desde la cordura, racional por excelencia, acusado a veces de excesivamente quieto, muy cambiado desde la catástrofe de París. Nadie diría que ya se acabó el encuentro de Champions contra el plantel de Emery. El Barça ataca igual contra 10 que ante 11, lo mismo le da que el partido vaya 0-1 que 2-2 o 3-2, como si no pudiera parar, víctima de la prisa en Europa y en la Liga.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2npnH8I
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire