El Madrid sufrió en Atenas su séptima derrota en la Euroliga (88-82), la segunda en las tres últimas jornadas. Los blancos se perdieron en el laberinto del Oaka con 16 pérdidas de balón que desbarataron su solvente dominio en el rebote y el Panathinaikos rindió al líder. Singleton, James y Gist impusieron su músculo a pesar del notable trabajo de Hunter y Randolph. Los candados sobre Llull trabaron el juego madridista e impidieron cualquier resquicio para la épica en un partido tan vibrante como espeso.
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