Carlos Henrique Casemiro aterrizó en Madrid en el invierno de 2013 con su carrera en punto muerto. Después de destaparse como una de las grandes promesas de la generación comandada por Neymar y Coutinho, disputar 80 partidos con el São Paulo y alcanzar la selección absoluta brasileña, su progresión se frenó en seco. En su momento más crítico, después de tres meses casi en blanco en el equipo paulista, que ya le buscaba una salida a la baja, recibió una llamada del Madrid para recalar en su filial, entonces en Segunda. Casemiro se encontró con una oportunidad de oro para recuperar su nivel, y no la desaprovechó. El Madrid le compró por seis millones de euros y cuatro años después, con 25, el pivote tiene dos Champions League y es la pieza clave en el engranaje del Madrid, un hombre insustituible y sin recambio en la plantilla de Zinedine Zidane.
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