El ciclista perfecto no existe, ni existirá, aunque algunos lo hayan parecido (Anquetil, Merckx, Indurain...). Pero las nuevas tecnologías van dibujando el ciclista científicamente perfecto, es decir, el que conoce su fuerza y su flaqueza y las gestiona con el mayor provecho y el menor daño, respectivamente. En la Vuelta a España del pasado año, el programa Luca de big data del equipo Movistar manejó entre 22 y 25 millones de datos de ocho de sus ciclistas relativos a su comportamiento en carrera. “Y eso con un protocolo aún limitado a 100 o 200 metros de cobertura entre ciclista y ordenador que reduce el nivel de datos por el estiramiento del pelotón, los puertos de montaña, las dificultades de recepción de datos”, afirma Pedro de Alarcón, científico senior de datos del programa Luca. Si a esos datos se añaden los acumulados en los entrenamientos y el resto de carreras, la cifra resulta mareante.
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