Afeitado desde la pizarra de Zidane, el Madrid tardó un periodo en gobernar al último de la Liga, que se batió sin dejarse nada en el depósito. No le alcanzó al mancomunado Osasuna, al que retorció el Madrid en el segundo tiempo, cuando Zidane tiró de un sistema más reconocible, del ocaso del 5-3-2 al apogeo del 4-4-2. Mudado el esquema, su timbre de autoridad fue otro, el que se preveía por la distancia que separa a uno y otro. Eso sí, del Sadar, más allá de los puntos, ganador y perdedor se fueron compungidos por la espantosa lesión de Tano. Tras infortunado trompazo con Isco, al chico, de 26 años, se le fracturó la pierna derecha. Escalofriente.
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