lundi 13 février 2017

Todo está en los cromos

Sonó el teléfono a media tarde y era mi madre. “Ven a casa”, dijo. No parecía preocupada. Me demoré varios días porque sospechaba que me iba a dar una mala noticia. Ciertas personas estamos esperando siempre a que arranque nuestra mala racha. La mala de verdad. “Quiero que veas una cosa”, dijo al recibirme. Subimos a mi habitación y me enseñó una caja de zapatillas que había encontrado en un baúl. La abrí y estaba llena de cromos de fútbol de los años ochenta. Mis cromos. Cromos sin álbum, sujetos por gomas de atar, como si fuesen fajos de dinero, incontables. Casi grito “soy rico”. Olían a billetes de mil pesetas. No recuerdo cómo olían los billetes de mil pesetas, ni si tenían un olor, pero así olían aquellos cromos, lo juro. Estaban vagamente húmedos, un poco roñosos, y su color remitía a la polaroid, con sus aires amarillentos.

Seguir leyendo.



source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2kZ93RQ

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire