El día de su presentación como entrenador del Barça, Luis Enrique reveló que el psicólogo Joaquín Valdés se incorporaría a su grupo de trabajo. “No os preocupéis por el psicólogo, es solo para el entrenador. Vaya, y si algún periodista lo necesita, también puedo darle su tarjeta”, explicó, en su momento, entre risas el asturiano. Entonces el técnico parecía a gusto frente a los micrófonos, pero el tiempo dictaminó que aquel día fue, prácticamente, una excepción. En sus más de dos años y medio al mando del banquillo del Camp Nou, Luis Enrique nunca varió dos rutinas: su estrecha relación con Valdés, presente en todas sus ruedas de prensa (también lo hace el preparador Robert Moreno); y su tenso trato con el periodismo, con el que tuvo más de un encontronazo. No fue muy distinto de ayer, en la comparecencia del día prevío al Leganés (20.45 / Movistar Partidazo).
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