La suspensión del partido en Balaídos por problemas de seguridad —el temporal que azotó Galicia el fin de semana pasado dañó parte de la cubierta y de la estructura de la grada— hizo que el Real Madrid se encontrara con un descanso forzoso e inesperado. Jugó su último partido el 29 de enero contra la Real Sociedad y cuando pise el césped del Sadar el sábado (20.45) habrá pasado 13 días sin competir. ¿Es buena la espera? ¿Cómo hay que gestionarla? ¿Qué ha cambiado Zidane en su plan de trabajo? ¿Cómo se suple la ausencia de competición?
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