Se llama Sergio Llull y no conoce el miedo. El MVP de la Copa del Rey de Vitoria compadrea con la suerte con aires de suficiencia, tramita hazañas con la determinación del que se siente predestinado y, desde hace unas gestas, se ha convertido en una proeza andante. “Lo de la confianza va un poco con el carácter de cada uno. A mí no me gusta perder a nada e intento asumir la responsabilidad en los momentos importantes. A veces va bien y a veces la lío, pero nunca me voy a esconder”, relató el genio de Mahón. En su expediente copero: 22,3 puntos, 6,3 asistencias y 2,7 rebotes de media en los tres partidos del torneo.
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