Pletórico en su modestia, Pablo Laso llegó a la sala de prensa del Buesa Arena con el nombre de dos personas en la cabeza. Antes de reflexionar sobre la conquista copera, el técnico madridista dedicó el triunfo a Axel Reyes, el hijo de Felipe, que nació en las horas previas a la final ante el Valencia, y a Xabier Añúa, el histórico entrenador que le hizo debutar en la ACB. Después suspiró de alivio: “Ha sido una Copa increíble, con tres partidos durísimos. Nos han exigido al límite”, explicó Laso antes de intentar explicar la fe de su equipo para sobrevivir a finales agónicos. “Podéis llamar a Sergio Ramos para que lo cuente”, bromeó. “Nunca se gana por suerte. Esto es todo trabajo. Competir hasta el final y no bajar la cabeza no se consigue en un día”, contó.
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