Se mira Quique Sánchez Flores en el espejo de la Real Sociedad. El técnico madrileño quiere contagiar sus sueños de grandeza y convertir a su Espanyol en un proyecto serio e interesante como el que construyó Eusebio en San Sebastián. Pero el conjunto blanquiazul se olvidó de la estrategia que lo animó a codearse con los puestos europeos y la Real, en cambio, enseñó sus credenciales en Cornellà. El cuadro vasco hizo lo que sabe, atacó; mientras que el Espanyol se deshilachó en defensa. Sin más armas que con la pelota en sus botas, la Real se impuso al Espanyol, en una noche marcada por los golazos, Vela e Illarramendi vencieron a Diego López, y solo para las estadísticas personales quedará la genialidad de Hernán Pérez.
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