“Gareth, sal y disfruta”, le susurró al oído Zidane a Bale mientras el cuarto árbitro levantaba el cartelón del cambio en el partido contra el Espanyol. El galés volvió a jugar el sábado 80 días después de pasar por el quirófano. Se operó de los tendones del tobillo derecho tras sufrir una dura entrada en el partido contra el Sporting de Portugal. Bale salió y disfrutó. Hasta se concedió un gol. Y dejó atrás las semanas de rehabilitación, las horas de trabajo en solitario en el gimnasio y en la piscina, los partidos vistos en la tele y esa bota gigante protectora que le calzaron después de la operación y con la que voló a Gales en Navidades.
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