El Sevilla no pudo con el Villarreal. Lo intentó siempre, hasta el final, fiel a su idea, pero no encontró el gol. El buen planteamiento defensivo de Fran Escribà se tradujo en la consecución de un punto merecido. Le ayudó su portero, Asenjo, que olvidó malas actuaciones en esta Liga y demostró su valía. Le paró un penalti a Nasri. Además, voló en un remate de Iborra en el tramo final del encuentro. Fue encomiable el esfuerzo del Sevilla, que peleó sin descanso, amarrado a esa idea que pregona su técnico. El punto no le vale para pelear por la Liga. En otros encuentros, hizo menos para ganar. Su valiente apuesta, no obstante, pudo salirle peor, puesto que Adrián gozó de dos grandes ocasiones de gol. En un tramo final demasiado valiente, se demostró que el punto no le valía a Jorge Sampaoli. Quiso más, sin tener en cuenta ese argumento de que un punto es un punto. Sin embargo, para la verdadera guerra del Sevilla, el empate tiene su valor, sin duda.
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