“Es un final triste a una historia que era preciosa”, lamenta Paul Doswell, el entrenador y manager del Sutton United. Toda la epopeya de su equipo, un modesto de la quinta categoría inglesa eliminado en octavos de final de la Copa por el Arsenal, palidece ante el poder del dinero, que propició que Wayne Shaw, su mediático portero suplente, engullera una empanadilla (el típico pastel de carne británico) en el banquillo del equipo mientras se disputaba el partido contra los gunners. Shaw, de 46 años de edad y popular por estar entrado en carnes, reconoció al final de partido que sabía que una casa de apuestas pagaba ocho a uno la posibilidad de que se pusiese a comer en pleno partido. La Federación Inglesa de Fútbol ya ha abierto una investigación para determinar si Shaw transgredió alguna de sus reglas que impiden a los participantes en sus competiciones influir en apuestas deportivas. El Sutton United reaccionó de inmediato y forzó la renuncia de Shaw a seguir en la entidad, donde no solo ejercía de eventual portero suplente sino que también trabajaba en el mantenimiento de su campo de fútbol. No es la primera vez sale del club. Hace tres años ya le enseñaron la puerta de salida por agredir a un espectador que se mofó de su aspecto físico durante el calentamiento previo a un partido
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