Normalmente, cuando Miguel Lozano se mete en el agua lo hace para probar que puede alejar ese límite que separa las capacidades humanas con la de aquellos seres que habitan en el océano. Sin embargo, esta vez, el apneista, que posee 11 récords de España, descendió en las protegidas aguas ecuatorianas de las Islas Galápagos para contemplar la extraordinaria biodiversidad del entorno. Y allí, a 15 metros de profundidad, se encontró con un banco de salemas (de nombre científico Sarpa salpa) que saludó al apneísta rodeándolo por completo y haciéndole partícipe de una vista privilegiada.
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