En Melbourne, cuenta atrás ya para el arranque del primer grande de la temporada, el Open de Australia (del 16 al 29 de este mes), el morbillo del sorteo del cuadro masculino residía sobre todo en saber si Rafael Nadal y Roger Federer protagonizarían un cruce prematuro. Pero dicho encuentro no se producirá, como mínimo, hasta el partido definitivo, porque uno y otro quedaron situados en diferentes ramas del cuadro. Esquivó el mallorquín a su amigo, el suizo (35 años), lo que no significa que el suyo vaya a ser un camino de rosas para él.
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