mercredi 11 janvier 2017

Prigioni, el director de la Argentina dorada

Sergio Hernández apenas empezaba su carrera de entrenador en el Regatas cuando se enfrentó al Belgrano en el derbi de San Nicolás, la ciudad en el extremo norte de la provincia de Buenos Aires. Allí, el que luego sería seleccionador desde 2005 hasta 2010 se lo encontró por primera vez. “Pablo era un escolta que jugaba de base, pero le gustaba anotar y el lucimiento personal. Es asombroso lo mucho que creció después porque ya no le importaba tanto tirar, sino hacer jugar al resto. No se irrita, tiene un gran autocontrol y dirige al equipo con mucha inteligencia”, contaba Hernández.

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