Fagocitado por los resultados, la incierta dirección deportiva y la lejanía del poder que ostenta Peter Lim, Cesare Prandelli ha dicho basta. No se siente capaz de enderezar el rumbo del Valencia, un equipo a la deriva, disconforme con la actitud y calidad de una plantilla, con las manos atadas para llevar a cabo una revolución debido al bloqueo económico en la entidad propiedad de Peter Lim. El magnate de Singapur no está dispuesto a invertir un euro en el mercado invernal para recomponer un vestuario en el que no cree el técnico italiano. Voro, delegado del equipo, volverá a tomar las rienda del banquillo de forma interina.
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