Era la tormenta contra la helada, o la lluvia contra el granizo. Era el miedo contra el temor. Un ex director deportivo, Vasiljevic, en un banquillo, y un ex delegado en el otro, Voro, habitual de las emergencias. Servicios de urgencias en ambos casos. Si la historia pesa, el armario de Osasuna y Valencia está empotrado en una pared demasiado estrecha. Ambos han quemado entrenadores como en la hoguera de San Juan y aún quedan ascuas, pavesas. A saber qué pasará con tanta Liga por delante: tres entrenadores en Osasuna, antes de que den las 12, y tres entrenadores del Valencia, con dos repeticiones de Voro, antes de que den la diez. Así se va a donde los jugadores quieran, hasta donde asuman la responsabilidad de lo ocurrido, hasta donde quieran corregir su ortografía.
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