Dos zarpazos del Alavés a cargo de Ibai Gómez en los últimos cinco minutos terminaron con cualquier aspiración del Alcorcón en la Copa del Rey. Un golpe de realidad cruel para un equipo que en 2009, cuando eliminó al Real Madrid estando todavía en Segunda B, contrajo una relación especial con esta competición. Esta temporada había conseguido dar un paso más al meterse en cuartos de final por primera vez en su historia. Para la cita, David quería a otro Goliat al que tumbar.
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