La España sufridora, la España taquicárdica. La España a la que se le hizo un nudo en la garganta, porque perdió su esencia defensiva durante media hora y luego se vio con urgencias, algo que no había sentido en ningún instante de este campeonato. Luego corrigió y avanzó, pero con un desenlace apurado y sudores fríos, muy fríos. Lo mejor, el resultado, el 28-27 que concedió el billete a los cuartos de final, en los que Croacia o Egipto será el rival del martes. Ya hay licencia para soñar, pero lo de anoche en Montpellier fue un aviso. Cualquier desconexión se paga, y más ahora que se avecinan curvas más pronunciadas.
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