El Barcelona se ha enredado a más no poder en la telaraña en que se ha convertido la Euroliga, una competición en la que cada vez se adivina más inalcanzable la posibilidad de meterse en el corte que dejará en pie a los ocho primeros. El Olympiacos clavó un estacazo tremendo en el Palau Blaugrana. Aprovechó a la perfección el terror escénico que se ha apoderado del equipo de Bartzokas. Más que jugar los partidos, diríase que se somete a una tortura. No sabe aprovechar sus buenas rachas (33-27) ni prevenirse de colapsos como el que sufrió al inicio del tercer cuarto. Los alardes de Rice o de Koponen se convierten en ejercicios individuales de rescate.
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