Cuando Denis Istomin armó el brazo y Novak Djokovic restó en largo, demasiado largo, el Open de Australia sufrió un movimiento sísmico. Segunda ronda del torneo, día cuatro, y el primer Grand Slam del año perdía al que ha sido su campeón en cinco de las seis últimas ediciones, al hombre que con seis coronas de Melbourne aspiraba a desmarcarse de Roy Emerson en el historial y lucir la plusmarca en solitario. Cuando esa bola botó por detrás de la línea, la grada rugió y el serbio agachó la cabeza, por la que en ese instante seguramente circulaban un millón de pensamientos entrecruzados. Cayó Nole (7-6, 5-7, 2-6, 7-6 y 6-4, después de 4h 48m) y continuó de este modo su mala dinámica de resultados durante el último medio año.
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